¿Vas a ir a universidad? Asiste a tus clases sí o sí porque de lo contrario te perderás

Te preparaste y tomaste tus cursos para ingreso a la UNAM y has sido elegido… y eso merece una gran felicitación.

Ahora eres uno de esos chicos afortunados y, probablemente deberás dejar el nido para continuar con tus estudios entonces viene un paso interesante.

Por un lado, finalmente estás libre de las reglas y toques de queda impuestos por tus padres y estás listo para extender tus alas.

Sin embargo, este es un momento emocionante y aterrador en tu vida y para la mayoría de las personas, la transición de la preparatoria a la universidad es la transición más grande que haces en tu vida hasta este momento.

Antes de abandonar el nido sin mirar atrás, piensa en lo que harás para ayudarte a lograr una transición sin problemas.

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Quizás una de las primeras estrategias de transición y el primero de los consejos es que asistas sí o sí a tus clases.

Esta estrategia parece obvia, pero puede ser muy difícil cuando tus padres ya no están allí para llevarte al colegio, darte de desayunar o sencillamente despertarte por las mañanas.

La mejor forma de irte haciendo a la idea es que te vayas independizando desde ya.

Ten claro tu programa de clases, un buen despertador y tu plan de acción para salir de casa a tiempo.

Una vez en la universidad, debes estudiar muy bien lo que harás porque, entre las distancias y el hecho de que ahora estarás atendiéndote solo, las cosas radicalmente cambiarán.

Por ejemplo, puedes facilitarte un horario tratando de evitar los horarios de clase que sabes que tendrás la tentación de omitir: comenzar las clases a las 7am

Una de las mejores cosas de la universidad es que puedes decidir cómo vivir tu vida, así que si eres responsable de tus decisiones, puedes establecer tu horario diario para ayudarte a alcanzar el éxito.

Posiblemente el primer semestre (esto dependerá de la institución a la que vayas) puede ser que debas cumplir con un horario preestablecido por la institución y eso es bueno porque conoces el esquema y su funcionamiento, por lo que estarás en condiciones de hacer tus adaptaciones posteriormente.

E independientemente de si te agrada o no el horario… asiste a clases.

Los investigadores descubrieron que (como era de esperar) los estudiantes que realmente asistieron a clase obtuvieron mejores resultados en su examen final que los estudiantes que no asistieron a clase.

Si tienes que faltar a clase, tus profesores no tendrán materiales listos para ti cuando regreses como lo hicieron tus profesores de preparatoria ni te darán chance de entregar esa tarea o proyecto para otra fecha o, peor aún… que te re programen un examen simplemente porque ese día no fuiste.

Depende de ti obtener la información que se generó ese día y probablemente tendrás que confiar en las notas de un compañero de clase.

Cuando estaba en la preparatoria, tuve 180 sesiones de clase diferentes de una hora para una clase durante todo el año.

En la universidad, podrías tener tan solo 30 o incluso 15 sesiones de clase para una clase (y muchas de ellas de 2 horas).

Al solo faltar una clase, te estás perdiendo una gran cantidad de material.

Piensa en tus cursos también en términos monetarios. Sabemos por ejemplo que en la UNAM prácticamente el pago es más que simbólico pero, qué pasaría si tuvieras que realizar un pago de colegiaturas de una universidad privada y la estuvieras pagando completamente (sin beca).

Y solo por dar un pequeño ejemplo, si una matrícula es de $ 7,000 para el semestre. Si tienes cinco clases, cada clase vale $ 1,400.

Si tiene 15 semanas de clases y tu clase se ejecuta dos veces por semana, eso significa que cada clase cuesta aproximadamente $ 46.

Cada vez que pienses en no asistir a tu clase, imagina tirar $ 46 por la ventana.

Recuerda… en la UNAM no estarías pagando esto tu directamente… pero sí lo hace la sociedad.

Esto es sin mencionar tu estancia y pago de viáticos que ahí seguramente tus padres están haciendo esa inversión, así que asegúrate de aprovecharlo.