No me refiero solo subirte a las básculas y declarar que necesitas perder algunos kilos.

La imagen general de tu salud y condición física se compone de mucho más que el número que ves en la báscula (y me he referido a básculas porque a veces no creemos lo que vemos en una y solemos revisar otras más ¿cierto?).

Sin embargo, también debes tener en cuenta el porcentaje de grasa corporal, la relación cintura-cadera, la presión arterial, las lecturas de glucosa en sangre en ayunas y los niveles de colesterol.

Estos pueden ser revisados por tu médico de cabecera, farmacia local o incluso usando dispositivos en el hogar.

Conocer estos números no solo ayuda a moldear los objetivos correctos para una mejor salud y estado físico, sino que también puede ayudarte a revertir o prevenir enfermedades graves como diabetes tipo 2, enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular, en donde muchos de estos padecimientos ya son irreversibles una vez que los adquieres.

¡Así que hacerse la prueba y evaluar tu salud en general con regularidad, incluso podría salvarte la vida!

En este punto lo más importante es tomar la decisión de conocer tu estado de salud actual y comprometerte contigo mismo para llevar a cabo cualquier planeación para conseguir una mejor salud que, a su vez, te llevará a una mejor figura.

Esto último nos lleva a la siguiente premisa: establece tus objetivos basados en la acción, no en objetivos basados en resultados.

Aquí es establecer el tipo correcto de metas para uno mismo.

Estas serán metas que se adapten a tus necesidades de salud personal, además de ser objetivos que puedes cumplir y tener un impacto significativo en tu salud.

Cuando trabajas por metas, será un avance paulatino pero constante en donde los resultados se irán observando.

Es importante que las metas y objetivos no se busquen basados en los resultados por una simple razón: existe frustración si no se consiguen.

Una vez que hayas establecido algunas metas basadas en la acción, es hora de pensar en tus razones para hacerlo.

Tiempo real de conversación: Independientemente de lo que la industria del fitness, los clubes de adelgazamiento y las revistas brillantes te digan, no es suficiente simplemente enumerar “vacaciones de verano” o “día de la boda” porque tan pronto como suceden estos eventos, ¡tu motivación muere junto con ellos!

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Estas son razones superficiales y usualmente se relacionan con metas basadas en resultados.

Ninguno de estos cambiará tu salud para mejor, en el largo plazo. Ninguno de estos te ayudará a mantener tu salud.

Algunas preguntas clave para preguntarse en esta etapa serían:

  • ¿Por qué me importa mi salud y estado físico (no peso)?
  • ¿Me es más difícil seguir igual y seguir como estoy? ¿O es importante hacer un cambio?
  • ¿Hay más ventajas para cambiar mi estilo de vida que desventajas?
  • ¿Estoy haciendo esto porque quiero o porque alguien más (los medios de comunicación, el médico, la familia, el esposo, los amigos, etc.) me han dicho que es algo que debo hacer?
  • ¿Me beneficiaría abordar primero los problemas en otras áreas de mi vida, antes de abordar mi salud y estado físico? (Relaciones, trabajo, familia, etc.).

Apóyate en hacer un ejercicio de introspección para escribir algunos pensamientos iniciales, aquí aparecerán tus verdaderas motivaciones.

Referencias: YouTube, La casa de la Báscula , Wikipedia